Tras ésta noticia creo que la gente que se dedica al urbanismo en todas las ciudades tendría que fomentar la creación de espacios o elementos del entorno para nuevas creaciones. Cómo cambiaría la mentalidad de la gente si se permitiera que las alcantarillas fuesen rojas, azules, verdes... ¿por qué seguir con la mentalidad de que todo el mobiliario urbano debe ser aburrido y triste? ¿Por qué no fomentar el arte, la creatividad, para formar un entorno lleno de vida? Por ejemplo, se podrían fomentar éstas actividades en los colegios, dándoles a los niños el mobiliario para decorar.Creo que podría ayudar mucho el fomentar espacios abiertos y creativos , en los cuales los vecinos diseñan y mejoran su entorno. Tampoco estamos hablando de una explosión de colores mal combinados, ni de que se llenen las calles con grafitis en los que ponga "chochuda" o "el piru estuvo aquí". Por eso pienso que sería bueno crear espacios de expresión para la gente, no solo digo con graffitis, sino más participación ciudadana en la calle, más propuestas callejeras, ya que en nuestra sociedad la gran mayoría del tiempo se hace en la calle. Tenemos que abrirle las puertas a la calle.
2 comentarios:
El problema es que en España estamos muy lejos del nivel de civismo que sí se tiene en otros lugares de Europa (Suiza, Bélgica, Holanda) donde el respeto hacia éste tipo de propuestas es lo que las hace posible.
En Munich, los grafiteros deben pedir permiso al ayuntamiento, presentando un boceto, para pintar en alguna pared abandonada. Creo que incluso les pagan los sprays.
En España montan la cow-parade y no dejamos vaca con cabeza (ha sido la ciudad en la que más vacas resultaron dañadas de todas en las que se ha celebrado el festival).
Muy revelador, ¿no te parece?
Pues sí, interesante propuesta para la calle, los coles,ayuntamientos, hospitales...
Aunque quizás tiene razón el Zalo, si la gente se la engancha y se dedica a tirar los cubos de basura por la calle a las cuatro de la mañana to pedo, ¿qué harían si el cubo de basura además estuviera dibujado como un zeppelin? ¿Lo subirían a una casa y lo tirarían por la terraza para ver si vuela?
El civismo, como la creatividad, empieza en el respeto a uno mismo.